Secreto 3

El regalo de mi madre, que me había dado en mi décima navidad, una hermosa caja musical, con una estilizada bailarina que giraba al son de una melodía un poco pegajosa, pero conocida. Creo que todas esas cajas son iguales.
El tiempo pasó , como debe ser. Creció mi cuerpo, creció mi mente, crecí yo. Pasó la vida como estaba escrito y los sueños mágicos de una niña de diez años, se quedaron en la caja, dormidos, no cumplidos, esperando en que llegara el día en que alguno se hiciera realidad.
La caja llegó al entretecho y ahí estuvo por los años de mi vida, guardada, empolvada, olvidada. Nunca más la recordé, seguí viviendo, sintiendo, gozando, experimentando, llorando, sonriendo y no me acordé nunca más de ese mágico regalo, hasta el día en que ordenando, cayó desde el fondo de una caja de cartón, ya deshecha por la humedad, alcancé a tomarla antes que llegara al suelo y en ese brusco movimiento, en medio de la nada, vino todo su recuerdo a mi cabeza y con él la nostalgia de ver , que los sueños que en algún momento anhelé, se me habían pasado por el lado, casi sin darme cuenta.
La tomé, le saqué el polvo, la abrí y la bailarina comenzó a moverse, al mismo son de esa música que guardaba en mi cabeza, cerré los ojos y entendí muchas cosas...
"Nos pasamos la vida dando manotazos al viento, intentando alcanzar lo inalcanzable, sin ver que la felicidad se encuentra cuando alguien especial, en algún momento de nuestras vidas, ha puesto en nuestras manos un regalo, que nos ha permitido algo tan maravilloso como soñar, nos ha entregado.. un regalo mágico"
(Escribí esto el día en que me ví enfrentada al cáncer de mi Madre)



